Por muchos años y siglos que pasen, cualquier mirada humana no dejará de sorprenderse ante la sobrehumana capacidad de Miguel Ángel para dotar de vida a un trozo de mármol y convertirlo, como es el caso de su «Moisés», en una pieza irrepetible de la historia del arte, que no podía faltar en nuestro cuentaesculturas. Cuenta una antigua leyenda que cuando Miguel Ángel terminó la obra, al ver lo perfecta que le había quedado, le dijo al Moisés «Habla» y le dio un golpe en la rodilla, que aún pueden percibir las miradas más afinadas que visitan la Iglesia de San Pietro…
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