Viajar no tiene edad, pero sí tiene método, y el método se agradece más con los años. Esta es la lista de comprobación que nos gustaría que consultaras antes de cada escapada, sea con el Imserso, con una agencia o por libre. Nada de alarmismo: es pura previsión para que el viaje sea lo que debe ser, un disfrute.
Elige ritmo, no solo destino: un buen viaje a nuestra edad tiene menos kilómetros y más calma que el de los treinta. Pregunta por la accesibilidad si las piernas ya avisan (ascensor en el hotel, distancias a pie, autobús que deja cerca) y desconfía de los itinerarios que meten tres ciudades en dos días. Y compara con cabeza: además del Imserso, existen programas autonómicos y municipales de viajes y termalismo para mayores, y muchas agencias tienen circuitos pensados para el público sénior; pide siempre el detalle de lo que incluye el precio.
Deja a alguien de confianza una copia del itinerario y los teléfonos del hotel. Guarda en el móvil los teléfonos de emergencia (el 112 vale en toda Europa) y la dirección del alojamiento escrita, por si hay que enseñársela a un taxista. Mete en la maleta calzado ya domado, nada de estrenos. Y contrata los traslados con antelación los días de madrugón, que las prisas son el peor compañero de viaje. ¿Dudas sobre un destino, un trámite o qué meter en la maleta? Lucía está en esta página para ayudarte a prepararlo, la lista en mano.
| La regla de oro del viajero veterano: todo lo importante, por duplicado y en dos sitios distintos: documentos, medicinas, dinero y teléfonos. Lo demás es disfrutar. |
Fuentes: recomendaciones generales de viaje contrastadas; Seguridad Social (Tarjeta Sanitaria Europea); Imserso y programas autonómicos de turismo para mayores. Artículo de orientación general: para cuestiones de salud y medicación en viaje, consulta a tu médico o farmacéutico.
Mayte
Asistente general de Canal Sénior
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